SANTA MARIA
DEL CAMÍ
Se puede acceder al pueblo a través de la autopista de Palma a Inca, por las carreteras de Palma, Inca, Bunyola, Alaró, Sencelles y Algaida, Sant Jordi, o por el camino de Muro, atravesando viñedos y campos de almendros y algarrobos. Debido a su situación, pasan por el pueblo muchas líneas regulares de autobuses, que salen de Palma hacia diversos pueblos. Es fácil y recomendable también el acceso en el tren Palma-Inca-sa Pobla.
El pueblo se encuentra situado en un llano. El término municipal es alargado perpendicularmente al eje Palma-Inca, con la Sierra de Tramuntana al norte, que tiene su punto culminante en el Puig de na Marit (666 m.), i con el Puig de Son Seguí (320 m.) al sur.

La Casa de la Villa (Ayuntamiento) es un edificio empezado en 1671, construido para servir de sala de consejo, habitación del juez, escribanía, prisión, i quartera (sitio de venta del trigo). En el centro de la fachada se ve el escudo de la Villa. Dos arcos sostenidos por una columna central y otro arco lateral forman el pórtico conocido como "sa Quartera". El arquitecto Guillem Forteza dirigióla restauración del edificio, en 1926.
En la Casa de la Villa se encuentra un notable retablo gótico, de 1384, obra del pintor mallorquín Joan Massana, que se encontraba en la primitiva iglesia del pueblo. Se trata de una bella imagen de la virgen con el niño Jesús que sostiene un jilguero en la mano. En 1390 el pueblo tuvo que subastar un caballo y un asno para poder pagar las deudas con el pintor.

La Plaça de la Vila, donde está el ayuntamiento, es un sitio tranquilo rodeado de antiguos edificios, desde donde podemos acceder a la iglesia parroquial, a unos cien metros. Esta iglesia, bendecida en parte en 1718, es una buena muestra del barroco mallorquín. En 1737 la nave y las capillas ya estaban acabadas, y en 1751 se inició la obra del campanario. El portal mayor, hecho en piedra de Inca, Puigpunyent y Binissalem, se inició en 1756, y en él trabajaron los escultores Rafel Torres y Francesc Obrador. El portal segundo, o "de los hombres", es enpezó en 1759, y trabajaron en él los maestros Jaume Moià y Nadal Batle. En 1762 se empezó la obra del altar mayor i el retablo, obra de Nadal Batle, Rafel Torres y Jaume Febrer. La bendición del retablo tuvo lugar en 1775, culminando así las largas obras que habían durado 60 años. En su construcción intervino el maestro santamariense Lluc Mesquida, su hijo del mismo nombre, i Miquel Garcies. Destaca el campanario de baldosas azules, recientemente restaurado.
Si bien los alrededores del ayuntamiento y la iglesia parroquial forman el centro tradicional del pueblo, los alrededores de la carretera de Palma a Inca, con la plaza del Hostals como punto neurálgico, son la zona más comercial y activa de Santa Maria. En torno a esta importante vía de comunicación hay restaurantes, cafés, bancos, tiendas de artesanía i de antigüedades, y otros establecimientos, que conforman el centro de actividad del pueblo.

En els Hostals no se puede dejar de visitar el claustro i el convent de los Mínimos, construído en el siglo XVII también por Lluc Mesquida, acabado en 1697 fue ocupado por la orden mínima desde 1682 hasta el siglo XIX. En el claustro encontramos un remanso de reposo, donde hay que fijarse en todos sus detalles: pozos de piedra, columnas y una cruz de camino, o de término, procedente de Alaró. El edificio conventual ahora está ocupado por un museo de la familia Conrado, propietaria del lugar, con muebles, cuadros, ornamentos religiosos i diversas piezas históricas.
Al lado del claustro vemos el campanario de la iglesia del convento, construcción del siglo XVIII, el segundo campanario del pueblo, que cuenta con un bello reloj de sol. En el interior de la iglesia hay diversas pinturas de los siglos XVIII, XIX y XX.

En un rincón de la plaza dels Hostals hay un pozo de piedra del siglo XVII, ahora restaurado, que antes fue una noria (sínia), y donde en los largos y secos veranos la gente hacía provisión de agua para beber. Este antiquísimo pozo, a juzgar por las grandes piedras que forman les paredes de su interior, probablemente se remonta a la época talayótica.
casas
de Son Torrella, en el valle de Coanegra
Desde Santa Maria se pueden emprender diversas excursiones en coche, bicicleta o a pie. Una de les más recomendables es la que, partiendo de la estación del tren, se dirige al norte hacia el valle de Coanegra y a la cueva (avenc) de Son Pou.
La estación es un edificio construído en el siglo XIX, con la solidez de la piedra de las construcciones ferroviarias. A unos 3 km el camino de Coanegra pasa cerca de las casas de Son Torrella, con un gran ciprés delante. La parada es obligada. El día de visita es el lunes. Las casas son un monumento histórico, con un patio central de piedra, y con una almazara (sitio donde se producía el aceite) que se movía con la fuerza del agua.
No muy lejos de Son Torrella, aunque fuera de la ruta de Coanegra, hay otros antiguos predios (possessions) de gran interés, en especial los de Es Cabàs, Son Verdera, S'Arboçar, i Can Moragues, éste último ahora transformado en hotel, situados en un entorno de verde de almendros y con las montañas como telón de fondo.
Si se dispone de tiempo, y el visitante quiere contemplar uno de los seres vivos más antiguos de Mallorca, hay que hacer una parada ante el Pi Gros (pino grande) de Can Moragues, un monumental árbol, probablemente el pino más grande de Mallorca.
Pero siguiendo el camino de Coanegra, entre montañas y bosques de pinos, con la acéquia y sus acueductos al lado, se llega a Son Pou, donde, después de ver la fuente subterránea donde nace la acequia de Coanegra, por un caminode montaña se accede a la maravilla natural de la sima de Son Pou, inmensa cavidad natural, con 50m. de altura en la sala principal, con una apertura natural, que impresiona a los visitantes. Se puede visitar todas los domingos por la mañana, o con previo aviso a los encargados de Son Pou.

Otra excursión, obligada para quien quiera saborear la Mallorca rural, que todavía sobrevive, es la visita a las casas de Son Seguí, de los siglos XVII i XVIII, con una pequeña capilla y un edificio señorial muy bien conservado. Desde Son Seguí, por un camino que sube fácilment hacia la cima, se puede visitar la Ermita de Nuestra Señora de la Paz o de Son Seguí, sitio eremítico ocupado desde el siglo XVII hasta el XIX. El dia del Ángel, el primer domingo después de Pascua, se celebra allí una romería que reúne en lo alto del monte a gente procedente de Santa Eugènia, Pòrtol y Santa Maria. La subida es aprovechada para contemplar vistas sobre la bahía de Palma y sobre la sierra de Tramuntana.
Ya bajando de Son Seguí, con los dos campanarios del pueblo como fondo, se pueden ver los viñedos de Santa Maria del Camí, con las cepas tradicionales de premsal blanc, callet, tempranillo y manto negre, que en verano salpican de verde el paisaje y en septiembre se animan con las activitades de la vendimia i la producción de vino en las bodegas de Santa Maria.
Muy cerca de la iglesia parroquial hay una gran plaza, la plaza Nova, donde cada domingo se celebra un popular mercado. En Santa Maria las mañanas de los domingos son el momento más bullicioso. Toda clase de verduras y frutas de los campos de Mallorca, productos artesanales, flores, ropa, calzado..., cualquier cosa se puede encontrar en el mercado, que desde muy temprano hasta el mediodía convierte el pueblo en un intransitable y saturado centro comercial, punto de parada de miles de personas. Vale la pena visitar el mercado, y després probar los"variats", tapas típicas, con un poco de vino de Santa Maria, en cualquiera de los muchos cafés, bares o restaurantes que hay en el pueblo.